
El Partido de la U enfrenta nuevamente tensiones internas por cuenta de acercamientos políticos que involucran al exsenador y actual embajador Roy Barreras. En el interior de la colectividad se han configurado dos bloques con visiones estratégicas opuestas sobre el rol que debe asumir el partido en el actual escenario político nacional.
Por un lado, existe una facción que considera conveniente que La U se acerque al denominado “frente amplio” que sectores del progresismo y de la centroizquierda buscan consolidar alrededor del presidente Gustavo Petro. Quienes defienden esta postura argumentan que el país atraviesa un momento de reformas profundas, y que un partido con tradición de gobierno como La U no puede quedar aislado de los debates centrales de la agenda pública. Además, sostienen que es necesario reposicionarse políticamente de cara a las regionales y a futuras elecciones nacionales, y que la interlocución con figuras como Roy Barreras puede facilitar puentes y participación en decisiones relevantes.
Del lado contrario, un grupo importante de dirigentes rechaza cualquier acercamiento con el Gobierno o con Barreras, a quien acusan de ser una ficha clave del petrismo y de haber abandonado el partido en su momento por conveniencia política. Esta corriente insiste en que La U debe reafirmar una posición independiente, distante de la polarización y sin comprometerse con una agenda gubernamental que, según ellos, no ha demostrado resultados sólidos en términos de gobernabilidad ni desarrollo. Advierten que una alianza de este tipo podría diluir la identidad del partido y generar costos electorales ante su base tradicional.
La disputa refleja no solo diferencias ideológicas, sino también cálculos estratégicos: mientras algunos ven en la cercanía con el Gobierno una oportunidad de recuperar relevancia, otros temen que la colectividad se convierta en un actor secundario dentro de una coalición dominada por el petrismo. De momento, la dirección del partido evita pronunciamientos definitivos, lo que evidencia que el debate está abierto y que su resultado tendrá repercusiones en la definición del rumbo político de La U de cara al próximo ciclo electoral.

