
El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, expresó su preocupación frente a la propuesta del Gobierno del presidente Gustavo Petro de impulsar una asamblea constituyente en pleno año electoral. Desde su perspectiva, abrir un proceso de esa magnitud mientras el país se prepara para elegir nuevo Congreso y Presidente podría agravar las divisiones políticas y sociales existentes, generando una fractura aún más profunda en una nación que ya atraviesa altos niveles de polarización.
El líder de la Iglesia católica en Colombia señaló que vincular una eventual reforma constitucional a la coyuntura electoral implica riesgos considerables, pues las discusiones de fondo sobre el modelo de Estado, las reglas del poder y los equilibrios institucionales podrían verse contaminadas por intereses partidistas y disputas propias de la campaña. En ese sentido, insistió en la necesidad de proteger la Constitución de 1991, a la que calificó como un pacto fundamentalm de convivencia que no debe ser puesto en entredicho sin un amplio acuerdo nacional.
No obstante, el cardenal Rueda aclaró que su postura no es de inmovilismo. Reconoció que la Carta Política puede requerir ajustes o un mayor dinamismo para responder a los desafíos actuales del país, pero subrayó que cualquier discusión en ese sentido debe darse en un ambiente de serenidad, diálogo y consensos amplios, preferiblemente después de que concluya el ciclo electoral. Para él, solo así se garantizaría que las reformas respondan al interés general y no a coyunturas políticas pasajeras.
Durante sus declaraciones, el primado de Colombia también se refirió a la situación de orden público en la región del Catatumbo, donde se reavivó la confrontación armada entre el ELN y el Frente 33. Manifestó su preocupación por el impacto humanitario de esta nueva escalada de violencia y por el sufrimiento de las comunidades civiles atrapadas en medio del conflicto. En ese contexto, hizo un llamado a priorizar la protección de la vida, el respeto por la población y la búsqueda de salidas que permitan reducir la violencia en los territorios.
En conjunto, las palabras del cardenal Rueda reflejan una advertencia clara sobre los riesgos de impulsar transformaciones institucionales profundas en momentos de alta tensión política, así como un llamado a la responsabilidad, al diálogo y al respeto por los acuerdos constitucionales, sin perder de vista la urgencia de atender los conflictos armados que siguen afectando a amplias zonas del país.

