
El Consejo Nacional Electoral (CNE) atraviesa un nuevo giro en el debate sobre la conformación del movimiento Progresistas, impulsado por la senadora María José Pizarro. El magistrado Alfonso Campo, representante del Partido Conservador, modificó de manera sorpresiva el sentido de su ponencia frente al caso de la escisión del MAIS, lo que abre la puerta para avalar jurídicamente la creación de la nueva colectividad.
La decisión resulta clave en el panorama político, pues hasta hace unos días el documento de Campo planteaba rechazar la iniciativa, lo que hubiera significado un revés para Pizarro y sus aliados. El cambio de orientación genera tensiones al interior del CNE, ya que varios magistrados habían construido sus posturas con base en la primera versión del informe.
De aprobarse la escisión, Progresistas podría constituirse como partido independiente con personería jurídica propia, lo que le permitiría participar en futuras elecciones con lista propia y acceder a financiación estatal. La movida no solo impacta el ajedrez político del Pacto Histórico, sino que también influye en la correlación de fuerzas dentro del Congreso, especialmente de cara a los comicios regionales y legislativos que se avecinan.
El cambio de rumbo de Campo ha despertado suspicacias, pues algunos sectores cuestionan las razones detrás de esta modificación de última hora. Sin embargo, la ponencia aún deberá someterse a la votación de los demás magistrados, quienes tendrán la última palabra sobre la viabilidad del nuevo partido.

