
El Ejército Nacional de Colombia denunció que integrantes del Ejército de Liberación Nacional estarían apropiándose de cosechas agrícolas, ganado y productos de campesinos en el departamento de Arauca, para comercializarlos en centros urbanos como Bogotá como parte de sus economías ilegales para financiar su accionar armado, según relató un reportaje de Semana.
Este tipo de prácticas, señalan fuentes militares, representa una forma de “renta ilícita” que afectaría seriamente a las comunidades rurales. Los campesinos del Llano, ya golpeados por la violencia y la presencia histórica de grupos armados, han denunciado que no solo enfrentan extorsiones y amenazas para obligarlos a entregar dinero, sino que también han perdido productos que eran su sustento.
Cómo opera el grupo armado
Según las autoridades, estructuras del ELN en Arauca han establecido mecanismos para apropiarse de cosechas campesinas y ganados productivos. En varios casos, los productos agrícolas —incluidas cultivos de alimentos básicos y ganado— han sido sacados de fincas mediante presión armada o bajo amenazas, y posteriormente comercializados fuera de la región, con destinos que incluirían Bogotá.
Aunque no existen cifras oficiales publicadas que detallen el volumen exacto de productos sustraídos, la denuncia militar coincide con informes de operaciones en Arauca en los que se han capturado y desarticulado redes del ELN que administraban finanzas ilegales derivadas de economías ilícitas.
Respuesta institucional y ofensivas contra economías ilegales
En medio de estas denuncias, las autoridades han intensificado operaciones militares y judiciales en el departamento. Por ejemplo, recientes ofensivas en Arauca han permitido la captura de alias Monchi, señalado dinamizador financiero del ELN, junto con otros presuntos integrantes que habrían aprovechado recursos provenientes de actividades ilícitas.
Además, desde la Fiscalía y el Ejército se han realizado golpes a las estructuras financieras del grupo armado, llevando a capturas de presuntos testaferros y la incautación de bienes relacionados con extorsiones y lavado de activos en varios municipios de Arauca.
Impacto en los campesinos y comunidades rurales
La apropiación de cultivos y bienes productivos representa un nuevo frente de presión sobre los agricultores de Arauca, que ya viven en una zona de alta vulnerabilidad por la presencia de economías ilegales relacionadas con el narcotráfico, el contrabando y la violencia intermitente entre grupos armados.
Los campesinos han expresado temor ante la pérdida de sus medios de sustento, ya que los ingresos por sus cosechas no solo sostienen a sus familias, sino que también permiten continua inversión en sus tierras. La extracción de estos recursos por parte de grupos armados profundiza la precariedad y la inseguridad en la región.
Un conflicto que no cede
Arauca sigue siendo uno de los territorios más afectados por la violencia del conflicto armado interno colombiano. El ELN, que continúa manteniendo presencia en varios puntos de esta zona fronteriza, ha sido señalado en múltiples ocasiones por diversos hechos violentos, desde ataques con explosivos hasta presuntas redes de lavado y extorsión que generan recursos para mantener su estructura.
La denuncia reciente del Ejército abre el debate sobre cómo las economías ilegales no tradicionales —como el robo de cosechas— se han vuelto parte de la forma en que grupos armados financian sus actividades, en detrimento de los derechos y seguridad de comunidades rurales vulnerables.

