
El ministro del Interior de Colombia, Armando Benedetti, salió al paso de las recientes tensiones diplomáticas con Estados Unidos y ofreció una lectura del reciente diálogo entre el presidente Gustavo Petro y el mandatario norteamericano Donald Trump. Según Benedetti, la conversación entre ambos líderes dejó claro que Trump comprendió que no hablaba con un “narcotraficante” ni con el jefe de una estructura criminal, en referencia a las acusaciones que él mismo ha negado y rechazado de manera vehemente. Para Benedetti, ese reconocimiento fue uno de los elementos más importantes y visibles del intercambio telefónico, que los sectores críticos al Gobierno colombiano han analizado y comentado.
El ministro también se refirió con ironía a quienes sostienen que Petro “se arrodilló” ante Trump tras la llamada bilateral, calificando la crítica como infundada e incluso expresando que a sus detractores eso “les ha dolido en el alma”. Benedetti defendió el tono y los resultados de la conversación, afirmando que fue una oportunidad diplomática para desactivar narrativas equivocadas y forjar una comunicación más directa entre las administraciones de ambos países.
Un punto clave de la conversación ha sido la supuesta información errónea que, según el Gobierno colombiano, Trump habría recibido previamente sobre Petro y las acusaciones de narcotráfico. Benedetti aseguró que el presidente estadounidense habría admitido que la información que se le había transmitido era “completamente diferente” de la realidad, y que durante el diálogo ambos líderes mantuvieron un tono positivo pese a las tensiones pasadas.
Al mismo tiempo, el ministro confirmó otro aspecto importante de la agenda diplomática: la próxima reunión en Bogotá entre Petro y la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses, se encuentra ejerciendo funciones ejecutivas en ese país. Benedetti expresó que la cita ya tiene reconocimiento oficial y está programada para realizarse en los próximos 15 días, aunque detalló que el avance final de esa mediación podría depender de lo que se defina en el contexto de las relaciones con Estados Unidos.
Este conjunto de declaraciones articula la actual estrategia de Bogotá para desescalar tensiones con Washington, rearticular vínculos diplomáticos y, al mismo tiempo, proyectar una política exterior que incluya el diálogo con Venezuela en un momento especialmente volátil en la región. La noticia se da en medio de un clima internacional marcado por acusaciones cruzadas, sanciones (como la inclusión de Petro y otros funcionarios colombianos en lo que se conoce como Lista Clinton de la Oficina de Control de Activos Extranjeros estadounidense) y ajustes diplomáticos tras acontecimientos de alto impacto en la geopolítica latinoamericana.

