El Pacto Histórico decidió dar un giro en su estrategia electoral de cara a las elecciones presidenciales de 2026. La coalición oficialista resolvió no realizar una consulta interna para escoger a su candidato único, con el fin de evitar que las tensiones entre los 12 precandidatos que aspiran a suceder al presidente Gustavo Petro se traduzcan en fracturas políticas difíciles de reparar.
Entre los nombres más visibles que cuentan con el aval para lanzarse se encuentran Daniel Quintero, Gustavo Bolívar, Iván Cepeda y María José Pizarro, figuras que representan distintas corrientes dentro del progresismo y que en los últimos meses han ganado notoriedad en la disputa por el liderazgo del movimiento. La decisión busca evitar que la competencia abierta genere un choque de egos y profundice las divisiones en la coalición, algo que podría debilitarla frente a la oposición.
Ahora, el reto del Pacto está en diseñar mecanismos alternativos de selección que permitan decantarse por un solo aspirante. Entre las opciones que se barajan están las encuestas, consensos internos o la conformación de un comité político que actúe como mediador. El objetivo es mantener la unidad y proyectar una candidatura sólida que logre movilizar la base electoral que llevó a Petro a la presidencia en 2022.
La decisión refleja el difícil equilibrio que enfrenta la izquierda en el poder: consolidar una propuesta de continuidad frente al legado de Petro, mientras administra las diferencias entre liderazgos regionales, parlamentarios y sociales. La manera como logren resolver este pulso interno será determinante para el futuro político del progresismo y para la definición del tablero electoral de 2026.
