
El presidente Gustavo Petro se pronunció frente al paro armado anunciado por el ELN en todo el país, una acción con la que el grupo criminal aseguró protestar contra lo que denomina un supuesto “plan neocolonial” impulsado por el expresidente estadounidense Donald Trump. Para el mandatario, esa justificación carece de sustento político y es, en realidad, una coartada para encubrir intereses ilegales ligados al narcotráfico y a las economías criminales que el grupo controla en distintas regiones.
Petro fue enfático en señalar que el paro armado no puede interpretarse como una respuesta a decisiones internacionales ni como un acto de resistencia ideológica. Por el contrario, sostuvo que se trata de una estrategia de intimidación contra la población civil, orientada a proteger rutas, rentas y estructuras vinculadas al tráfico de drogas. En ese sentido, afirmó que estas acciones no van “contra Trump”, sino que benefician directamente a los “traquetos”, al sembrar miedo y paralizar territorios donde el Estado busca recuperar control institucional.
El jefe de Estado también advirtió que este tipo de medidas violentas contradicen cualquier discurso político que el ELN intente sostener y deterioran aún más su credibilidad frente al país. Según Petro, el uso del terror para imponer un paro armado evidencia que el grupo ha priorizado la lógica criminal sobre cualquier pretensión de lucha social, afectando gravemente a comunidades que ya viven bajo condiciones de vulnerabilidad.
Finalmente, el presidente reiteró que el Gobierno no cederá ante presiones armadas y que la respuesta del Estado se enfocará en proteger a la ciudadanía, garantizar la movilidad y debilitar las economías ilícitas que financian a los grupos armados. Petro insistió en que la paz no puede construirse bajo amenazas ni bloqueos forzados, y que cualquier diálogo debe partir del abandono real de la violencia y de la renuncia a actividades criminales que golpean directamente a la sociedad colombiana.

