
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) confirmó su responsabilidad en el atentado perpetrado contra el esquema de seguridad del senador Jairo Castellanos, un hecho en el que fueron asesinados integrantes de su equipo de protección y que ha generado conmoción y rechazo a nivel nacional.
La guerrilla reconoció públicamente que estuvo detrás del ataque contra el dispositivo de seguridad del congresista. Posteriormente, en un pronunciamiento el ELN señaló que los escoltas asesinados no eran su objetivo, afirmando que la acción estaba dirigida contra el esquema y no contra las personas que lo integraban.
El grupo armado ilegal lamentó la muerte de los escoltas y aseguró que el desenlace del atentado no correspondía a su intención inicial, aunque ratificó su responsabilidad en los hechos. Esta declaración ha provocado nuevas críticas y cuestionamientos sobre el uso de la violencia armada y sus consecuencias, especialmente contra miembros de la Fuerza Pública y personal de protección.
El asesinato de los escoltas del senador Castellanos ha reavivado el debate sobre la seguridad de los funcionarios públicos, el alcance de las acciones de los grupos armados ilegales y el impacto que este tipo de hechos tiene sobre la estabilidad política y el orden público en el país.
Las autoridades continúan analizando la situación y evaluando medidas adicionales para reforzar la protección de dirigentes políticos y sus esquemas de seguridad, en un contexto marcado por la persistencia del conflicto armado.

