
El presidente Gustavo Petro presentó ante el cuerpo diplomático acreditado en Colombia un balance detallado de los resultados de la política de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos, en un encuentro que contó con la presencia de delegados de distintos países, entre ellos representantes de Estados Unidos. Durante su intervención, el mandatario defendió el giro estratégico que ha impulsado su gobierno frente a la lucha contra las drogas, alejándose de un enfoque predominantemente represivo y apostando por modelos integrales de desarrollo rural.
Petro destacó que las cifras de erradicación muestran avances significativos, especialmente en los territorios donde se han implementado programas de sustitución voluntaria de cultivos. Según explicó, estos resultados evidencian que la erradicación sostenible no depende exclusivamente de la fuerza pública, sino de ofrecer alternativas económicas reales a las comunidades campesinas que históricamente han dependido del narcocultivo para subsistir. En ese sentido, insistió en que la política de sustitución es más efectiva y menos costosa en términos sociales y humanitarios que la erradicación forzada.
El jefe de Estado también aprovechó el escenario diplomático para reiterar que la estrategia antidrogas de Colombia debe entenderse como un problema compartido a nivel internacional. Subrayó que la producción de cocaína está estrechamente ligada a la demanda en los países consumidores y llamó a la corresponsabilidad global, especialmente de las naciones más industrializadas. En ese marco, pidió mayor cooperación internacional para financiar proyectos productivos, infraestructura y acceso a mercados legales en las regiones afectadas por los cultivos ilícitos.
Ante los representantes extranjeros, Petro defendió la legitimidad de su enfoque, asegurando que los datos demuestran una reducción de áreas sembradas en zonas priorizadas y una mayor estabilidad en los territorios donde el Estado ha llegado con inversión social. Asimismo, recalcó que la erradicación no puede medirse solo en hectáreas destruidas, sino en la capacidad del Estado para transformar economías ilegales en proyectos de vida sostenibles y legales.
El encuentro con el cuerpo diplomático buscó, además, reforzar la confianza de la comunidad internacional en la política antidrogas del actual gobierno, en momentos en que el debate sobre el rumbo de la lucha contra el narcotráfico vuelve a ocupar un lugar central en la agenda política y de seguridad del país. Petro cerró su intervención reiterando que la paz, el desarrollo rural y la transformación social son pilares inseparables de cualquier estrategia eficaz contra los narcocultivos.

