
El expresidente Álvaro Uribe Vélez se pronunció públicamente sobre la delicada situación diplomática que ha generado en la región la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela tras una operación liderada por Estados Unidos. En declaraciones recogidas por medios colombianos, Uribe vinculó directamente los problemas de criminalidad y narcotráfico en Colombia con la reacción de terceros países, en referencia a las advertencias y amenazas del presidente estadounidense Donald Trump hacia el actual mandatario colombiano, Gustavo Petro.
Uribe sostuvo que cuando un país no controla eficazmente la delincuencia y los delitos graves, especialmente el narcotráfico, ello termina generando impactos negativos en otras naciones, que a su vez “reaccionan” ante esas amenazas transnacionales. Desde su perspectiva, esta falta de control interno en Colombia está detrás de las expresiones de Trump, quien ha insinuado que si el país no toma medidas contundentes, podría enfrentar un escenario similar al de Venezuela.
En este contexto, el exmandatario responsabilizó al presidente Petro por un supuesto incremento de los cultivos ilícitos desde que asumió el Gobierno, acusándolo de haber debilitado las relaciones bilaterales con Estados Unidos y de contribuir a un aumento de la influencia criminal en el país. Uribe enfatizó que esta situación no solo afecta la seguridad interna colombiana, sino que también daña la imagen de Colombia en el ámbito internacional y pone en riesgo su soberanía.
Con respecto a Venezuela, Uribe expresó su respaldo a la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses y calificó la acción como legítima dentro del marco de la intervención. Desde su punto de vista, la medida estaba justificada tanto por razones de seguridad como por la confrontación al narcotráfico que, según él, ha tenido un papel central en la crisis regional. Además, destacó la figura de María Corina Machado como una líder clave para un futuro democrático en Venezuela y consideró que la conducción política de ese país debe orientarse hacia nuevos liderazgos que aseguren estabilidad y bienestar.
Uribe también comparó la situación interna de Colombia con la de Venezuela, señalando que varios indicadores sociales y económicos —como los flujos migratorios, la proliferación del narcotráfico y la percepción de inseguridad— han generado un clima que, en su criterio, se asemeja a la realidad venezolana en años recientes.
La intervención de Uribe ocurre en medio de un momento de elevada tensión diplomática entre Colombia, Estados Unidos y Venezuela, con fuertes debates tanto en la política interna como en instancias internacionales sobre la legitimidad de las acciones estadounidenses y las repercusiones para la región.

