
La Cancillería colombiana, en voz de la ministra de Relaciones Exteriores, Rosa Villavicencio, expresó un fuerte rechazo a lo que calificó como una “desmesurada presencia militar” de Estados Unidos en la región del Caribe. Según la funcionaria, las recientes operaciones desplegadas por Washington no pueden justificarse bajo el argumento de la lucha contra el narcotráfico, como tradicionalmente se ha sostenido en escenarios de cooperación internacional.
Villavicencio advirtió que este tipo de acciones unilaterales generan tensiones innecesarias y pueden alterar el equilibrio diplomático y de seguridad en América Latina. Además, subrayó que la Cancillería no comparte la idea de que la militarización sea una vía efectiva para enfrentar los retos comunes en materia de seguridad y, por el contrario, instó a privilegiar mecanismos de cooperación multilateral, respeto a la soberanía y diálogo político.
La postura del Gobierno colombiano busca marcar distancia frente a la estrategia de la Casa Blanca, al tiempo que envía un mensaje de inconformidad frente a lo que considera una intromisión que desborda los marcos tradicionales de colaboración bilateral. Con ello, Colombia se suma a la lista de países que han cuestionado el despliegue militar estadounidense en aguas caribeñas, en un contexto regional marcado por tensiones geopolíticas y acusaciones cruzadas sobre narcotráfico y seguridad marítima.

