
El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, expresó una postura crítica y prudente frente a la propuesta del Gobierno del presidente Gustavo Petro de promover una asamblea constituyente en pleno año electoral. Desde su perspectiva pastoral y como una de las voces más influyentes de la Iglesia católica en el país, Rueda advirtió que impulsar un proceso de esta naturaleza en medio de la contienda por el Congreso y la Presidencia podría profundizar la polarización política y social, en lugar de contribuir a la unidad nacional. En ese sentido, consideró que no es un momento adecuado para abrir un debate constituyente, pues este se mezclaría inevitablemente con intereses electorales y tensiones partidistas.
El cardenal hizo un llamado enfático a “cuidar la Constitución de 1991”, a la que describió como un pacto fundamental que ha permitido la convivencia democrática durante más de tres décadas, pese a sus falencias y retos. Subrayó que cualquier intento de transformación constitucional debe partir del respeto por ese acuerdo histórico y realizarse en un ambiente de serenidad, con amplios consensos sociales y políticos, algo que —a su juicio— solo sería posible una vez superado el clima electoral. Si bien reconoció que la Carta Política puede requerir ajustes o un mayor dinamismo para responder a las realidades actuales del país, insistió en que estos cambios deben darse sin afanes y con una discusión profunda, incluyente y responsable.
Más allá del debate constitucional, Rueda también se refirió al deterioro de la seguridad en regiones como El Catatumbo, donde volvió a recrudecerse el conflicto armado entre el ELN y el Frente 33. Expresó su preocupación por el impacto humanitario de esta confrontación y reiteró el llamado a proteger a la población civil, que sigue siendo la principal víctima de la violencia. En ese contexto, lamentó el tono del debate público nacional, al que calificó de carente de “altura”, y exhortó a los líderes políticos y sociales a elevar el nivel de la discusión, priorizando el bien común, el respeto mutuo y la búsqueda de la paz.
En conjunto, las declaraciones del cardenal Rueda reflejan una advertencia sobre los riesgos de mezclar reformas estructurales del Estado con coyunturas electorales, así como una invitación a la mesura, al diálogo y a la defensa de los consensos democráticos como base para enfrentar los desafíos políticos y de seguridad que atraviesa Colombia.

