
La carrera presidencial rumbo a 2026 comienza a tomar forma con la más reciente encuesta de intención de voto elaborada por la firma AtlasIntel, cuyos resultados muestran un escenario altamente competitivo y todavía abierto. El estudio, financiado y publicado por la revista Semana, ubica a Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y Sergio Fajardo como los principales referentes electorales en esta etapa temprana del proceso, reflejando tanto la polarización política del país como la dispersión del electorado.
De acuerdo con la medición, Abelardo de la Espriella encabeza la intención de voto con un 28 %, consolidándose como la figura mejor posicionada dentro de los sectores críticos del actual Gobierno y del establecimiento político tradicional. Su resultado sugiere que un discurso confrontacional y de ruptura con el statu quo ha logrado captar una franja significativa de votantes inconformes, especialmente aquellos que reclaman mano firme frente a la inseguridad, la economía y la institucionalidad.
Muy cerca aparece Iván Cepeda, con un 26,5 %, lo que evidencia la fortaleza del bloque político afín al proyecto progresista y a las banderas de izquierda. El senador se perfila como uno de los principales herederos del electorado que respalda las transformaciones impulsadas desde el Gobierno, capitalizando un discurso centrado en derechos humanos, justicia social y profundización de los cambios estructurales, aunque también enfrenta una fuerte resistencia en sectores opositores.
En un tercer lugar, pero a considerable distancia, se encuentra Sergio Fajardo con el 9,4 % de la intención de voto. Su ubicación refleja las dificultades del centro político para consolidarse como una alternativa robusta frente a la polarización dominante. Aun así, Fajardo mantiene un respaldo estable entre votantes que buscan un tono moderado, técnico y alejado de los extremos ideológicos, lo que podría convertirse en una ventaja estratégica en escenarios de segunda vuelta.
La encuesta también plantea distintos escenarios electorales que muestran un alto nivel de volatilidad, con un porcentaje relevante de indecisos y posibles cambios conforme se definan alianzas, candidaturas oficiales y programas de gobierno. Este panorama sugiere que, aunque algunos nombres ya marcan la pauta, la contienda está lejos de estar resuelta y dependerá en gran medida del desarrollo del debate político, la coyuntura económica y la percepción ciudadana sobre la gestión del poder en los próximos meses.
En conjunto, los resultados de AtlasIntel retratan un país dividido, con bloques políticos relativamente equilibrados y un electorado que aún evalúa opciones. La fotografía actual de la intención de voto confirma que la elección presidencial de 2026 se perfila como una de las más disputadas de los últimos años, marcada por la confrontación de visiones opuestas sobre el rumbo que debe tomar Colombia.

