
El expresidente Álvaro Uribe Vélez abrió un nuevo capítulo en la estrategia electoral del Centro Democrático al anunciar que el partido podría retirarse de la consulta presidencial programada para el 8 de marzo. Aunque la colectividad ya había informado oficialmente a la Registraduría su intención de participar en este mecanismo, Uribe advirtió que la alta dispersión de candidaturas dentro de la derecha podría restar fuerza al bloque opositor y dificultar la consolidación de una propuesta competitiva para 2026.
El exmandatario planteó que, ante este panorama, sería preferible regresar a la idea de definir un aspirante mediante una encuesta, un sistema que —según argumenta— permitiría una selección más ordenada, reduciría los costos políticos y evitaría una confrontación prematura entre sectores afines. Esta posibilidad reabre tensiones internas en el partido, donde algunos dirigentes consideran que la consulta podría ofrecer mayor visibilidad y legitimidad, mientras otros coinciden con Uribe en que la fragmentación actual podría terminar debilitando la unidad necesaria para enfrentar al petrismo.
El anuncio también agita el tablero opositor. Varias fuerzas de derecha y centroderecha que contemplaban alianzas en torno a la consulta deberán ahora replantear escenarios y estrategias. La eventual salida del Centro Democrático no solo modificaría la correlación interna del proceso, sino que obligaría a otros precandidatos a recalcular su ruta de campaña. En medio de un ambiente político cada vez más convulso, la decisión final de Uribe podría redefinir el mapa electoral de la oposición en los próximos meses.

