El presidente Gustavo Petro respondió a las críticas que recibió tras la alocución nacional del pasado lunes 15 de julio, durante un consejo de ministros que fue televisado en directo y que tuvo como eje central la defensa de su polémica reforma a la salud. En su intervención, el mandatario aseguró que sus opositores no han sido capaces de argumentar con solidez en contra del contenido de su propuesta, y que sus críticas se centran en su figura, no en el debate técnico sobre el modelo de salud que propone.
Petro afirmó que, ante la posibilidad de que el proyecto se hunda en el Congreso —donde está pendiente su tercer debate—, el Gobierno no descartará intervenir directamente el sistema de salud. El jefe de Estado insistió en que hay una crisis estructural en el modelo actual, que ha permitido la acumulación de deudas por parte de las EPS y el deterioro en la atención a los ciudadanos. Según el presidente, su propuesta busca fortalecer la red pública hospitalaria y garantizar el acceso a la salud como un derecho fundamental, sin intermediarios financieros que, en su opinión, lucran con el sufrimiento humano.
La alocución generó una fuerte reacción por parte de la oposición y varios sectores técnicos y gremiales, que consideran que el mensaje fue más político que técnico y que el tono desafiante del presidente no contribuye al consenso necesario para una reforma de este calibre. Además, cuestionan que se utilice un espacio institucional como el consejo de ministros para difundir un discurso que, según ellos, no ofrece soluciones claras sino una polarización aún mayor del debate público.
A pesar de las críticas, Petro reafirmó que no abandonará la iniciativa y que está dispuesto a tomar decisiones drásticas si el Congreso la bloquea, lo que ha generado inquietud en diversos sectores que ven en esa advertencia un posible riesgo de ruptura institucional o una interferencia indebida en la autonomía del poder legislativo.
