
El presidente Gustavo Petro volvió a pronunciarse sobre la reciente elección de Carlos Camargo como magistrado de la Corte Constitucional, un proceso que ha generado amplio debate político en el país. En su declaración, el mandatario lanzó críticas directas a los sectores progresistas que participaron en la votación, señalando que nunca una bancada de esta tendencia debería recurrir al voto secreto en un Congreso o Parlamento. Petro argumentó que esta práctica contradice los principios de transparencia y rendición de cuentas que deberían caracterizar a las fuerzas políticas que se autodenominan progresistas.
El comentario del jefe de Estado surge en medio de la controversia que desató la designación de Camargo, cuestionada tanto por su cercanía con sectores tradicionales como por denuncias de posibles irregularidades en la asignación de cargos a familiares de congresistas. Para Petro, la votación secreta impidió que la ciudadanía conociera con claridad qué congresistas respaldaron la elección, lo que refuerza la percepción de opacidad en un proceso de alto impacto institucional.
Estas declaraciones se suman a la estrategia discursiva del mandatario de marcar distancia frente a la elección de Camargo y al rol de las bancadas progresistas en el Congreso, en un momento en que la relación del Ejecutivo con el Legislativo se encuentra marcada por tensiones y divisiones. El episodio, además, reaviva el debate sobre la necesidad de reformas políticas que fortalezcan la publicidad y responsabilidad de los votos en el Congreso.

