
El Gobierno colombiano, liderado por el presidente Gustavo Petro, confirmó este jueves 11 de diciembre que ya envió una invitación formal al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que visite Colombia. La canciller Rosa Villavicencio informó que la carta fue remitida oficialmente por la Cancillería tras instrucción del jefe de Estado, con el propósito de que Trump conozca de primera mano las estrategias y resultados de la administración colombiana en la lucha contra el narcotráfico, incluida la destrucción de laboratorios de producción de cocaína y la sustitución de cultivos ilícitos por alternativas legales.
La invitación llega en un contexto de marcado desencuentro entre Petro y Trump. En semanas recientes, el presidente estadounidense ha hecho declaraciones críticas sobre Colombia, acusando al país de producir drogas y advirtiendo que podría ser “el siguiente” objetivo en su agenda regional contra el narcotráfico —comentario que Petro ha rechazado señalando que Trump está desinformado sobre la realidad colombiana y los esfuerzos institucionales para combatir estas problemáticas.
En la carta enviada, el Gobierno enfatiza la relevancia de que el mandatario estadounidense observe directamente las operaciones en territorio colombiano, donde, según cifras oficiales citadas por Villavicencio, se han impulsado políticas para formalizar millones de hectáreas y entregar otras centenas de miles a campesinos, buscando cerrar brechas económicas que históricamente han empujado a comunidades rurales hacia la siembra de coca.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha confirmado formalmente la llegada de la misiva a manos del presidente Trump. La secretaria de prensa de ese Gobierno, Karoline Leavitt, aseguró que no estaba al tanto de la invitación y que corresponderá al propio mandatario estadounidense decidir si la considera. Además, subrayó que Trump ha manifestado molestia por algunas declaraciones de Petro y calificó esas expresiones como “alarmantes e insultantes” hacia Estados Unidos.
Este intercambio diplomático se da en un momento delicado de las relaciones entre ambos países, marcadas por desacuerdos sobre políticas de drogas, migración, Venezuela y cooperación bilateral. La invitación, además de abrir la puerta a un posible encuentro oficial entre los líderes, refleja los intentos de Bogotá por plantear un diálogo directo frente a tensiones que han escalado en las últimas semanas.

