En una serie de publicaciones realizadas a través de su cuenta oficial en la red social X (antes Twitter), el presidente Gustavo Petro abordó en las últimas horas varios temas clave que han captado la atención de la opinión pública colombiana. Entre ellos, se refirió al proceso judicial que enfrenta el expresidente Álvaro Uribe Vélez, el cual está próximo a una decisión definitiva por parte de la justicia. Petro reiteró su postura crítica frente al tratamiento mediático y judicial del caso, señalando posibles irregularidades y sugiriendo que hay sectores que buscan la impunidad para el exmandatario, a pesar de las pruebas y testimonios existentes.
Otro tema al que hizo referencia fue la deportación de ciudadanos colombianos detenidos en Ecuador, un asunto que ha generado tensiones diplomáticas y preocupación por el respeto a los derechos humanos. Petro manifestó su inquietud por la forma en que estas deportaciones han sido llevadas a cabo, señalando que su gobierno exigirá garantías y respeto para los connacionales que enfrentan procesos judiciales en el país vecino. Este pronunciamiento se da en el contexto de crecientes tensiones entre los gobiernos de Colombia y Ecuador por temas de seguridad y migración.
En relación con la política exterior y el fortalecimiento de la integración regional, Petro defendió la reciente firma de un acuerdo con el gobierno venezolano de Nicolás Maduro para la creación de una “zona binacional de paz y desarrollo” en la frontera colombo-venezolana. Este convenio busca impulsar la cooperación económica, social y de seguridad en los territorios limítrofes, aunque ha sido duramente cuestionado por sectores de la oposición, que consideran que se trata de una concesión política al régimen de Maduro. Petro defendió el acuerdo como una herramienta para mejorar la calidad de vida de las comunidades fronterizas y reducir los niveles de violencia e informalidad que allí persisten.
Finalmente, el presidente también se pronunció sobre las tensiones al interior de su propio gabinete, específicamente con la vicepresidenta Francia Márquez, quien ha denunciado públicamente sentirse excluida del gobierno y ha cuestionado el manejo del Ministerio de la Igualdad, entidad que ella misma lidera. Petro reconoció la existencia de diferencias, pero hizo un llamado a la unidad del gobierno y reafirmó la importancia del ministerio en la lucha contra la desigualdad y la discriminación. Sin embargo, no profundizó sobre posibles cambios en el gabinete o medidas para resolver el distanciamiento con Márquez.
Estas intervenciones reflejan el interés de Petro por ejercer control narrativo sobre temas sensibles, en un contexto político marcado por disputas internas, presiones judiciales y una compleja relación diplomática con países vecinos.
