A medida que el gobierno del presidente Gustavo Petro entra en su recta final, el círculo más cercano al mandatario se ha ido redefiniendo, consolidando un anillo de poder que combina figuras polémicas, leales y estratégicas. Este grupo, que ha cobrado un papel protagónico en las decisiones más sensibles del Ejecutivo, está compuesto por Armando Benedetti, Angie Rodríguez, Guillermo Alfonso Jaramillo y recientemente, el pastor Alfredo Saade.
Armando Benedetti, exembajador en Venezuela y excongresista, ha sido una figura clave desde la campaña presidencial de Petro en 2022. Aunque se ha visto envuelto en escándalos, su experiencia política y conocimiento de los entresijos del poder lo mantienen en el radar cercano del mandatario. Benedetti ha sido descrito como una especie de operador político que, aunque polémico, conserva influencia en sectores claves.
Angie Rodríguez, menos conocida en el panorama nacional hasta hace poco, se ha consolidado como una de las mujeres de mayor confianza del presidente. Su ascenso en el círculo presidencial responde, más que a una trayectoria política tradicional, a su fidelidad y capacidad operativa. Es considerada una pieza de articulación entre diferentes sectores dentro del Ejecutivo.
Guillermo Alfonso Jaramillo, actual ministro de Salud, es otro de los nombres centrales. Amigo de vieja data de Petro, su papel ha sido clave no solo en temas de salud pública, sino también en la estrategia política general del gobierno. Su perfil técnico y lealtad inquebrantable lo convierten en un escudero político para el presidente.
El pastor Alfredo Saade, quien recientemente ingresó a este selecto grupo, representa la cuota cristiana dentro del proyecto político del petrismo. Aunque no tiene un cargo formal en el gabinete, Saade actúa como consejero informal y promotor del ideario del “gobierno del cambio” en sectores religiosos y populares. Su llegada al anillo de poder busca reforzar la narrativa espiritual y popular del gobierno, en un momento donde la imagen del presidente enfrenta importantes desafíos.
Este “tridente ampliado” no solo acompaña a Petro en la toma de decisiones estratégicas, sino que también cumple funciones de defensa política y mediática, frente a una creciente oposición y una serie de crisis institucionales y judiciales. En este contexto, el presidente ha optado por rodearse de personas en quienes confía plenamente, privilegiando la lealtad y la afinidad ideológica sobre el tecnicismo puro o la experiencia administrativa tradicional.
Este núcleo cerrado también refleja la transformación del gobierno hacia una lógica más personalista y de resistencia, en la cual el presidente prioriza la cohesión interna frente a la gobernabilidad clásica. Así, el anillo de poder de Petro se convierte no solo en un círculo de influencia, sino en un escudo político para lo que resta de su mandato.
