
El presidente Gustavo Petro hizo un llamado directo a la ciudadanía para que se movilice en defensa del aumento del salario mínimo decretado por su Gobierno, que fijó un incremento del 23 %, uno de los más altos de las últimas décadas. En su intervención, el mandatario presentó la medida no solo como una decisión económica, sino como una apuesta política y social orientada a reducir la desigualdad, fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores y reactivar el mercado interno.
Petro rechazó con firmeza los cuestionamientos que señalan el decreto como inconstitucional o potencialmente perjudicial para la estabilidad económica del país. Según el jefe de Estado, dichas críticas carecen de sustento técnico y desconocen los argumentos de la ciencia económica. En particular, desestimó la advertencia de que el aumento del salario mínimo provocaría una escalada inflacionaria, al afirmar que diversos estudios demuestran que mejorar los ingresos de los sectores con menores recursos puede dinamizar la economía sin generar efectos inflacionarios descontrolados.
El presidente sostuvo que el incremento salarial busca corregir una pérdida histórica del poder adquisitivo de los trabajadores, acentuada por la inflación y el aumento del costo de vida. En ese sentido, defendió el papel del Estado como garante de condiciones laborales dignas y como actor clave para equilibrar las tensiones entre productividad, crecimiento económico y justicia social. Petro insistió en que la discusión no debe centrarse únicamente en los temores del mercado, sino en el impacto real que la medida tiene sobre millones de hogares que dependen del salario mínimo.
Durante su mensaje, el mandatario también vinculó el debate salarial con el clima político y el panorama electoral, al sugerir que las próximas contiendas serán un escenario decisivo para definir si el país profundiza o no un modelo orientado a la equidad social. Para Petro, la defensa del salario mínimo se convierte en un símbolo de su proyecto político y en una bandera que, a su juicio, debe ser asumida por la ciudadanía en las calles y en las urnas.
Finalmente, el presidente reiteró que la movilización social ha sido históricamente un motor de cambio en Colombia y que, en este caso, representa una forma legítima de respaldar decisiones gubernamentales que buscan beneficiar a las mayorías. Con su llamado, Petro no solo defendió una política económica concreta, sino que reforzó su discurso de participación ciudadana activa como eje central de su administración.

