El expresidente Álvaro Uribe Vélez rechazó de manera categórica los señalamientos del presidente Gustavo Petro, quien afirmó que desde la oposición se estaría promoviendo un plan judicial internacional en su contra con apoyo de funcionarios estadounidenses. Según el mandatario, un representante de Estados Unidos habría sostenido encuentros con líderes opositores, entre ellos Uribe, con la supuesta intención de activar mecanismos jurídicos en cortes extranjeras que podrían afectar su gestión.
Uribe, por su parte, negó cualquier participación en este tipo de maniobras y subrayó que no interfiere en la justicia, nacional ni internacional. El exmandatario calificó las acusaciones como infundadas y reiteró que su oposición al gobierno de Petro se desarrolla en el terreno político y democrático, sin recurrir a estrategias judiciales ni conspirativas.
Este nuevo episodio se suma al clima de confrontación entre el jefe de Estado y el expresidente, quienes en los últimos meses han sostenido un fuerte pulso político. Mientras Petro insiste en que existe un entramado para debilitarlo y ponerlo en entredicho ante instancias extranjeras, Uribe busca desmarcarse de cualquier plan que pueda ser interpretado como persecución o desestabilización.
El cruce de versiones evidencia una vez más la polarización en el escenario político colombiano y el papel protagónico que todavía tiene Uribe como referente de la oposición. La controversia también refleja las tensiones entre el gobierno y sectores internacionales, en un contexto donde las denuncias y acusaciones públicas se convierten en un factor de agitación política y mediática.
