Desde Nueva York, donde participa en actividades relacionadas con las Naciones Unidas, el presidente Gustavo Petro se refirió por primera vez de manera directa a la polémica generada por el mensaje en el que escribió la expresión “Heil Hitler” en su cuenta de X. El mandatario reconoció que se trató de un error y lo calificó como una “estupidez mía”, en medio de una controversia que ha trascendido las fronteras colombianas y provocado reacciones diplomáticas y políticas en distintos países.
La publicación original generó una fuerte ola de críticas tanto dentro como fuera de Colombia. El Gobierno de Israel, a través de representantes diplomáticos, cuestionó el uso de consignas asociadas al nazismo en el debate político y exigió explicaciones al jefe de Estado colombiano. El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, sostuvo que existen “líneas que nunca deben cruzarse” y calificó la referencia como inapropiada.
La controversia también escaló a nivel regional. Un grupo de 24 legisladores de 14 países latinoamericanos suscribió una declaración en la que rechazó el uso de expresiones vinculadas al nazismo por parte de líderes políticos, argumentando que ese tipo de referencias trivializan los crímenes del Holocausto y deterioran el debate democrático.
Durante su pronunciamiento en Nueva York, Petro intentó bajar la tensión generada por el episodio y reconoció que la publicación fue equivocada. Sus declaraciones se producen después de varios días de críticas provenientes de sectores políticos, organizaciones internacionales y miembros de la comunidad judía, quienes consideraron inaceptable el uso de una consigna históricamente asociada al régimen nazi.
La polémica llega además en un momento especialmente sensible para el Gobierno colombiano, debido a las tensiones diplomáticas existentes entre Bogotá e Israel y a la cercanía de la segunda vuelta presidencial. Analistas consideran que el episodio ha añadido un nuevo elemento de controversia a una campaña ya marcada por la polarización política.
Aunque el mandatario reconoció su error, las reacciones continúan. Diversos sectores consideran que la disculpa no cierra el debate sobre el uso de referencias históricas extremas en la confrontación política, mientras otros valoran el hecho de que Petro haya admitido públicamente la equivocación.







