El excandidato presidencial Sergio Fajardo rompió el silencio sobre la segunda vuelta presidencial y dejó claro que no respaldará oficialmente ni a Iván Cepeda ni a Abelardo de la Espriella. En una entrevista, aseguró que mantendrá su independencia política y descartó cualquier tipo de negociación con las campañas que disputarán la Presidencia el próximo 21 de junio.
“No estoy negociando con nadie”, afirmó Fajardo al ser consultado sobre posibles acercamientos con los candidatos finalistas. El exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia insistió en que los más de un millón de votos obtenidos en la primera vuelta no le pertenecen a él, sino a los ciudadanos que confiaron en su propuesta.
El líder de centro explicó que su decisión está alineada con el llamado “Decálogo del millón”, una serie de principios y compromisos que presentó tras los resultados electorales y con los que busca influir en el debate público sin adherirse a ninguna campaña. Entre esos puntos se encuentran la defensa de la Constitución de 1991, el rechazo a la polarización, el respeto por las instituciones democráticas y la necesidad de reducir el lenguaje de odio que ha marcado la actual contienda electoral.
Durante la conversación, Fajardo también habló de su futuro político y sorprendió al anunciar que no volverá a aspirar a cargos de elección popular. El excandidato señaló que considera terminada su etapa electoral, aunque aseguró que seguirá participando en los debates nacionales y defendiendo las causas que ha promovido durante su trayectoria pública.
“El próximo Gobierno va a ser el más difícil en la historia reciente de Colombia”, advirtió Fajardo, al referirse a los desafíos que enfrentará quien resulte elegido presidente. Según indicó, el país atraviesa un momento de profunda polarización, con problemas de seguridad, deterioro institucional y una creciente desconfianza ciudadana hacia la política.
Aunque ha sido crítico del gobierno de Gustavo Petro y también ha expresado reparos frente a las posturas de Abelardo de la Espriella, Fajardo reiteró que no pretende convertirse en un intermediario entre campañas ni negociar cuotas burocráticas o acuerdos políticos. Su apuesta, dijo, seguirá siendo la defensa de la moderación, la sensatez y el respeto por las diferencias.
La posición del excandidato era una de las más esperadas tras la primera vuelta presidencial, debido al peso que pueden tener sus votantes en una elección que se perfila como una de las más cerradas y polarizadas de la historia reciente de Colombia.







