Colombia vive una de las semanas más decisivas de su historia política reciente. A cinco días de la segunda vuelta presidencial, los ciudadanos deberán escoger entre dos proyectos políticos opuestos representados por el senador de izquierda Iván Cepeda y el abogado y dirigente de derecha Abelardo de la Espriella. Tras los multitudinarios cierres de campaña realizados durante el fin de semana, el país entró oficialmente en la cuenta regresiva hacia la jornada electoral que definirá quién ocupará la Casa de Nariño para el período 2026-2030.
Ambos candidatos llegan a la recta final después de una campaña marcada por fuertes confrontaciones ideológicas, debates sobre seguridad, economía, justicia y la continuidad o ruptura de las políticas impulsadas por el actual gobierno.
La contienda enfrenta dos visiones claramente diferenciadas. Cepeda ha defendido propuestas enfocadas en la ampliación de programas sociales, la implementación de políticas de paz y la profundización de reformas estatales. Por su parte, De la Espriella ha centrado su discurso en el fortalecimiento de la seguridad, la reducción del tamaño del Estado, el impulso a la inversión privada y una estrategia de mano dura contra las estructuras criminales.
En materia de seguridad, una de las discusiones más intensas de la campaña, los candidatos han planteado caminos opuestos. Mientras Cepeda insiste en fortalecer los acuerdos de paz, la protección de líderes sociales y estrategias preventivas en los territorios, De la Espriella propone medidas inspiradas en modelos de endurecimiento penal, construcción de megacárceles y acciones militares más contundentes contra grupos armados ilegales.
El componente económico también será determinante para los votantes. Analistas consultados por medios internacionales advierten que quien resulte elegido enfrentará una compleja situación fiscal, altos niveles de endeudamiento y la necesidad de realizar ajustes presupuestales para mantener la estabilidad financiera del país.
La campaña también ha estado acompañada por múltiples controversias judiciales y denuncias cruzadas entre sectores políticos. En los últimos días, el ambiente electoral se ha visto marcado por acciones legales, señalamientos y debates sobre presuntos hechos de corrupción, elementos que han elevado la polarización en la recta final de la contienda.
Mientras tanto, los colombianos en el exterior ya comenzaron a ejercer su derecho al voto. Más de 1,4 millones de ciudadanos están habilitados para participar desde distintos países, en un proceso que se extenderá hasta el día oficial de las elecciones en Colombia.
Con el reloj electoral avanzando hacia el domingo, el país se prepara para una jornada que definirá no solo al próximo presidente, sino también el rumbo político, económico y social de Colombia durante los próximos cuatro años.







