A pocos días de la segunda vuelta presidencial, Bogotá emerge como uno de los escenarios más determinantes para definir quién llegará a la Casa de Nariño. Aunque en la primera vuelta Iván Cepeda logró imponerse en la capital, el crecimiento de Abelardo de la Espriella en sectores de clase media y clase media baja convirtió a la ciudad en un campo de disputa clave para ambas campañas.
La izquierda mantiene una fortaleza importante en amplias zonas populares de Bogotá, mientras que la derecha conserva su dominio en sectores tradicionales del norte de la ciudad. Sin embargo, el fenómeno que más preocupa a la campaña de Cepeda es el desplazamiento de parte del voto de clase media hacia la candidatura de De la Espriella, especialmente en localidades donde históricamente Gustavo Petro había obtenido resultados favorables.
Los datos muestran que, aunque Cepeda ganó Bogotá en la primera vuelta con más de 1,7 millones de votos frente a los cerca de 1,5 millones obtenidos por De la Espriella, varios puestos de votación que en 2022 respaldaron mayoritariamente al petrismo cambiaron de tendencia en 2026 y terminaron favoreciendo al candidato de derecha. El fenómeno se concentró principalmente en sectores de estrato medio y medio bajo.
Uno de los ejemplos es el de Gran Granada, en la localidad de Engativá, donde la ventaja electoral pasó del petrismo a la candidatura de De la Espriella. Para los analistas, este comportamiento refleja una transformación del electorado urbano que hoy prioriza temas como la seguridad, el costo de vida y la percepción de estabilidad económica.
Precisamente, la seguridad se ha convertido en uno de los principales ejes de la campaña. Mientras Cepeda insiste en fortalecer la implementación de los acuerdos de paz, la protección de líderes sociales y un enfoque de seguridad humana, De la Espriella ha logrado posicionar un discurso de mano dura contra la delincuencia y los grupos armados ilegales, una bandera que parece estar teniendo eco en parte de la clase media urbana.
La campaña del senador de izquierda busca ahora ampliar su mensaje hacia sectores moderados y conquistar votantes indecisos en Bogotá, consciente de que necesita una participación masiva en la capital para compensar las fortalezas de su rival en otras regiones del país. Por su parte, De la Espriella intenta consolidar el avance logrado en la primera vuelta y seguir captando votantes que se sienten inconformes con el rumbo del actual gobierno.
Expertos consultados por distintos medios coinciden en que la disputa por el voto de centro y de clase media será uno de los factores determinantes de la elección. En un país altamente polarizado, esos sectores podrían inclinar la balanza en una contienda que sigue mostrando márgenes estrechos y una fuerte competencia entre dos proyectos políticos opuestos.
Con la campaña entrando en sus últimos días, Bogotá se perfila como una de las plazas más codiciadas por ambos candidatos. Allí no solo se concentra una porción significativa del censo electoral colombiano, sino también un electorado que podría definir el resultado de la segunda vuelta presidencial del próximo domingo.







