En medio del análisis interno que realiza el sector político de cara a la segunda vuelta presidencial, Gustavo Bolívar Moreno reconoció públicamente que la campaña de Iván Cepeda Castro cometió errores estratégicos durante la primera vuelta, algunos de los cuales, en su opinión, terminaron beneficiando a sus adversarios.
Durante una transmisión en vivo citada por SEMANA, Bolívar aseguró que una de las principales equivocaciones fue la directriz impartida por Cepeda de no responder a ciertos ataques y señalamientos provenientes de otros sectores políticos.
“Eso fue dar ventaja”, manifestó Bolívar al referirse a la estrategia adoptada por la campaña, señalando que la decisión permitió que algunos mensajes de los contradictores se posicionaran sin recibir una respuesta contundente por parte del equipo político del candidato.
El dirigente explicó que la intención inicial era desarrollar una campaña centrada en propuestas y evitar confrontaciones permanentes. Sin embargo, reconoció que en la práctica esa postura terminó generando dificultades para contrarrestar narrativas que, según él, afectaron la imagen del proyecto político ante parte del electorado.
Las declaraciones llaman la atención porque provienen de una de las figuras más visibles del petrismo y porque se producen en plena recta final de la segunda vuelta presidencial, cuando ambas campañas intentan atraer a los votantes indecisos.
Bolívar también dejó entrever que dentro del movimiento existe una reflexión sobre los errores cometidos durante la primera etapa de la contienda electoral y sobre la necesidad de ajustar algunas estrategias de comunicación para enfrentar la fase definitiva de la campaña.
La confesión pública se produce después de que Iván Cepeda terminara en segundo lugar durante la primera vuelta presidencial, resultado que obligó a la campaña a replantear varios aspectos de su estrategia política y electoral para enfrentar a Abelardo de la Espriella en el balotaje.
Aunque Bolívar defendió la orientación general de la candidatura, reconoció que algunas decisiones pudieron limitar la capacidad de reacción frente a las críticas y ataques que circularon durante la campaña.
Las declaraciones evidencian que, a pocos días de la elección definitiva, continúan los debates internos sobre el rumbo de la campaña y las estrategias que podrían resultar determinantes para conquistar el voto de los colombianos el próximo 21 de junio.
La admisión de errores también refleja la presión que enfrentan los distintos equipos políticos en una contienda caracterizada por la polarización, las campañas digitales y la intensa disputa por la opinión pública.







