La senadora y precandidata presidencial María Fernanda Cabal anunció su renuncia al Senado de la República para concentrarse en la recta final de la campaña presidencial de 2026. La dirigente política aseguró que deja el Congreso con la satisfacción de haber representado sus convicciones ideológicas y de haberse consolidado como una de las figuras más influyentes de la derecha colombiana.
Durante su despedida, Cabal afirmó:
“Me voy con el orgullo de ser la mujer más votada y orgullosamente de derecha”.
La congresista destacó su trayectoria legislativa y defendió el papel que ha desempeñado como una de las principales voces de oposición durante los últimos años. La decisión marca el cierre de un ciclo político que la mantuvo durante varios periodos en el Congreso y la proyectó como una de las figuras más reconocidas del sector político identificado con el uribismo.
La salida de Cabal ocurre en medio de una intensa coyuntura electoral, cuando el país se encuentra inmerso en la campaña presidencial y los distintos sectores políticos reacomodan sus fuerzas de cara a la segunda vuelta. Su renuncia busca permitirle dedicarse plenamente a las actividades políticas y electorales que adelantará en los próximos meses.
A lo largo de su paso por el Senado, Cabal se caracterizó por sus posiciones firmes frente a temas como la seguridad, el modelo económico, el proceso de paz, las relaciones con Venezuela y las políticas impulsadas por los gobiernos de izquierda en América Latina. Sus intervenciones la convirtieron en una de las dirigentes más visibles y también más controvertidas del escenario político nacional.
La dirigente sostuvo que abandona su curul con la tranquilidad de haber defendido sin ambigüedades las ideas en las que cree y reiteró que seguirá participando activamente en la vida política del país. Su salida abre además el debate sobre el futuro de la representación de los sectores más conservadores dentro del Congreso.
La renuncia de Cabal se produce en un momento de alta polarización política y cuando la discusión pública gira alrededor del rumbo que tomará Colombia después de las elecciones presidenciales. Para sus seguidores, representa una dirigente que ha mantenido una posición coherente frente a sus principios; para sus críticos, una de las voces más confrontacionales del debate político colombiano.







